Demasiada leche materna – ¿solo un problema de lujo?

Una de las preocupaciones más comunes de las mujeres que quieren amamantar a sus bebés, es si van a tener suficiente leche. Debe ser uno de los miedos más antiguos de las madres, el miedo a que su infante se quede con hambre. Pocos saben que también el hecho de que una mujer tenga demasiada leche materna, puede ser un problema para el crecimiento del bebé.

 

Mi historia de lactancia con mi hija Emily

Ya durante mi embarazo me informé mucho sobre la lactancia y sabía bien que las cantidades que los bebés recién nacidos toman son mínimas, que lo primero que sale es puro calostro y que tarda unos días hasta que baje le leche.

A pesar de eso me desconcerté un poco en los primeros dos días de vida de Emily, preocupándome por si de verdad se llenaba con estas pocas gotas de calostro que salían de mis pechos. El tercer día finalmente me bajó la leche y desde entonces ya nunca me preocupé por no tener suficiente leche. Al contrario, literalmente tenía más que suficiente. De eso les quiero platicar hoy, porque el internet parece estar lleno de información y recomendaciones para mujeres con una baja producción de leche materna, pero encontré muy pocas entradas sobre mi problema.

¿Porqué problema? se van a preguntar algunos tal vez. ¿No es bueno tener mucha leche para nutrir al bebé? déjenme describir un poco sobre como fue el comienzo de mi relación de lactancia con mi hija.

Mamá amamantando a su bebé

Desde el principio tuvo un buen agarre. Me había preparado leyendo sobre como el bebé debe de pegarse al pecho, que posiciones son favorables, etc. Además mi doula Perla nos visitó unos días después del parto y me dio algunos consejos útiles. Emily tomaba bien, parecía satisfecha y era una bebé bien tranquila.

Además mis pezones no tuvieron mucho problema en acostumbrarse a su nueva función. Claro, estaban bien sensibles y sí dolían un poco. Pero estaba preparada para dolores extremos, sangrado y todas estas cosas que otras mamás me habían platicado. En mi caso, tuve la suerte de que con un poco de lanolina pude tratar las ligeras irritaciones y pude disfrutar de mi lactancia desde el comienzo. No sé si sea cierto, pero tal vez el hecho de que tenía mucha leche me ayudó en este punto. Me lo explico así: Emily nunca tenía que succionar muy fuerte, porque la leche salía sin gran esfuerzo.

Mi hija nació en abril, en la temporada más cálida del año aquí en Tuxtla Gutiérrez, con temperaturas arriba de los 30 grados centígrados, a veces hasta casi 40. Por eso pasé las primeras semanas estando en casa casi todo el tiempo sin playera, solo en shorts o calzones. Era lo más fresco con este calor, lo más práctico para amamantar y para los pezones sensibles es mejor dejarlos secar al aire, sin que la tela de la ropa los roce.

Como ya mencioné mi producción era muy alta y aunque le daba de comer a mi hija muy frecuentemente (a libre demanda), en las pausas entre sus tomas la leche se me escurría sin previo aviso. Estando topless tampoco usaba almohadillas de lactancia y varias veces al día tenía que correr por una toalla para atrapar la leche saliendo de mis chichis. Todo el tiempo estaba limpiando gotas de leche en el piso y pronto toda mi ropa, las sábanas y toallas olían a leche.

Era algo molesto. También cuando Emily mamaba tenía que taparme la otra chichi, porque empezaba a salir mucha leche. Si ella soltaba el pezón en medio del acto de lactar, pasaba muchas veces que la bañaba de leche sin querer, tan fuerte era el chorro que salía (nunca lo medí, pero a veces salpicó casi un metro).

Nunca me pregunté mucho si eso era normal, pues me pareció natural que los pechos todavía se tuvieran que acostumbrar a producir la cantidad correcta para la bebé. Después de unos días o semanas (ya no recuerdo exactamente cuánto tiempo había pasado), no obstante, empezamos a tener unos problemas con la lactancia.

Antes normalmente mi hija era muy tranquila y contenta lactando, casi siempre se dormía después de unos minutos. Ahora sin embargo se ponía bien inquieta después de unos tragos, soltaba el pezón de repente e inmediatamente después empezaba a buscarlo de nuevo. Esto lo hacía varias veces seguidas, cada vez un poco más estresada y a veces terminaba llorando fuertemente.

Sospeché que todo tenía que ver con mi alta producción de leche y después de leer las experiencias de otras mamás en internet estaba segura de que eso era el problema.

 Mamá amamantando a su bebé

¿Porqué puede ser un problema tener demasiada leche materna?

Si una mamá tiene demasiada leche y/o un reflejo de bajada muy fuerte, mucha leche entra muy rápido a la boquita del bebé, tanto que ya no la puede administrar. El bebé tiene hambre, pero no puede mamar relajado, por eso llora. La lactancia puede ser muy agotadora de esta manera, tanto para mamá como para bebé. Muchas veces los niños se atragantan con la leche y también tragan mucho aire por estar tan inquietos. Eso puede causar cólicos y flatulencias.

Como la mamá produce más leche de lo que el bebé es capaz de tomar, existe un riesgo de desarrollar ingurgitaciones mamarias.

Aunque suena como una paradoja, existe la posibilidad de que los bebés de mujeres que tienen demasiada leche, no se llenen y tengan problemas con el aumento de peso. Eso tiene que ver con la composición de la leche materna. Esta cambia durante una misma tetada. La leche de inicio es más ligera, así ayuda a calmar la sed del bebé. Es más dulce y contiene mucha lactosa, pero menos grasa que la leche del final de la tetada. Si un bebé entonces siempre toma muy corto, porque le estresa el reflejo de bajada fuerte, toma demasiada de la leche rica en lactosa. Eso puede tener la consecuencia de que su popó sea de color verde y espumoso. Al mismo tiempo no consume mucha de la leche rica en grasa. Significa que no ingiere suficientes calorías y puede ser que no suba de peso adecuadamente.

En nuestro caso identificamos la situación rápido y Emily no tuvo problemas con su desarrollo. Tardamos un poco, pero pudimos solucionar estas dificultades con algunos simples procedimientos.

Mamá amamantando a su bebé

¿Qué se puede hacer si la mamá tiene demasiada leche materna?

¿Qué se puede hacer entonces para ayudarle al bebé a tomar tranquilamente si la mamá tiene demasiada leche materna y/o un reflejo de bajada demasiado fuerte?

  • A veces ya puede ayudar el cambiar la posición para amamantar. Significa que la mamá se reclina y el bebé se acuesta boca abajo encima del pecho. Así agarra el pezón desde arriba, la leche tiene que luchar contra la gravedad y por eso no sale tan rápido ni fuerte, el flujo se retrasa.
  • También puede ser útil, sacar un poco de leche antes de la toma, para que ya no sea tan fuerte la presión. Además así llega más rápido la leche del final y el bebé se sentirá más saciado. Es recomendable sacar la leche de forma manual. Si usas un extractor estimulas la producción de leche, lo que resulta en pechos más llenos a largo plazo.
  • Otro método es interrumpir la succión cuando empieza a salir la leche. Déjala salir un poco, para que después tu bebé pueda tomar más relajado.
  • Como los bebés muchas veces tragan aire, deberías hacerlo eructar a menudo con palmadas en la espalda, para que lo suelte y no tenga problemas de cólicos.
  • A veces puede ser recomendable darle un chupón al bebé, porque no es capaz de satisfacer su necesidad de succionar en los pechos tan llenos.
  • Otras medidas para reducir la producción de leche también pueden ser: enfriar los pechos (por ejemplo con una toalla húmeda) después del amamantamiento, o tomar té de salvia o hierbabuena. En casos excepcionales puede ser indicado tomar un medicamento para bajar la producción. Pero eso siempre debe de ser recetado por un médico.

Lo que a nosotras nos ayudó más fue un método que se llama alimentación en bloque (en inglés block feeding).

¿Cómo ayuda la alimentación en bloque en casos de hiperlactación?

Este método funciona así:

  • Vacía los dos pechos una vez en la mañana completamente. Puedes usar un extractor de leche o hacerlo a mano.
  • Deja amamantar a tu bebé de los dos pechos casi vacíos el tiempo que quiera. Así obtendrá la leche llena en grasa y tal vez por primera vez pueda beber tranquilamente hasta dormirse en el pecho.
  • El resto del día lo divides en bloques de 3 a 4 horas. Durante un bloque pones a tu bebé siempre en el mismo pecho. Puede succionar en este pecho tantas veces y el tiempo que quiera, pero no cambies de lado.
  • Después de estas 3 a 4 horas le das solo el otro pecho.
  • Al tener estas pausas los pechos le mandan la señal al cuerpo de que se necesita menos leche y así se reduce la producción automáticamente.
  • Si no notas una mejora también puedes alargar los bloques a 6, 8, 12 o aún más horas.

A mí me ayudó muchísimo este método de la alimentación en bloques. Vacié los pechos solo el primer día en la mañana con mi extractor. El segundo día ya no fue necesario. Tardó algunos días hasta que noté un cambio significativo, pero poco a poco noté una reducción de la leche y Emily empezó a tomar más tranquila otra vez. Después de un periodo inicial comencé a hacer más cortos los bloques de nuevo. Con el tiempo mi cuerpo se adaptó cada vez mejor a la cantidad de leche requerida por Emily. Hoy con sus 15 meses de edad tenemos una relación de lactancia hermosa y muy satisfactoria para las dos.

Como ven, hay soluciones para casi todo tipo de problemas en la lactancia, también para la sobreproducción de leche materna. Les recomiendo ampliamente informarse y a lo mejor buscar la ayuda de una consultora de la lactancia. Una relación de lactancia armónica es uno de los mejores regalos que le puedes hacer a tu bebé y a ti misma <3.

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